DAISY LÓPEZ NUNCI

 

MIS CAMINOS POR EUROPA

 

 

 

 

Nunca imaginé que Europa del Norte fuera tan hermosa.

Durante el mes de junio de 2015 visité las Capitales Bálticas:

Copenhaguen, Dinamarca - Oslo, Noruega - Gothemburg, Suecia - Berlín, Alemania - Tallinn, Estonia - San Petersburgo, Rusia - Helsinki, Finlandia y Estocolmo en Suecia.

Y por un momento viví la maravilla de un mundo donde se combina el tiempo histórico con el tiempo actual en una interacción perceptible a cada sentido. En Europa la vida fluye  continuamente,

así como fluyen eternamente las aguas del Mar Báltico.

 

 

 

                                                                             

Copenhaguen, Dinamarca

 

 

 

 

      La Capital de Dinamarca, Copenhaguen, me pareció sumamente hermosa.

La arquitectura de los edificios está trabajada con un gusto y un deleite asombroso..

Es innegable que Europa del Norte persigue la belleza en sus estructuras, a través de la magia de manos y mentes extraordinarias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por las calles de Copenhaguen hay mesas y sillas

 donde sentarse a merendar. Aún en las cosas más simples,

los europeos cuidan los detalles, como manifestación

de su buen gusto.

 

 

 

 

 

 

 

Una de las cosas que más me llamó la atención

fue la organización del sistema de transportación.

Hay un carril exclusivo para bicicletas, lo que previene de accidentes

a los ciclistas.  A Copenhaguen la llaman la capital

de las bicicletas, ya que éste es el medio de transportación más utilizado.

 

 

 

 

 

 

Otro medio de transportación que se utiliza mucho

es el agua. Muchas persona tienen sus propios

yates al lado de sus casas. Otros utilizan transportación acuática

la cual está continuamente disponible para ir a sus  trabajos y realizar sus diligencias.

 

 

 

 

 

 

En el Tivoli, Copenhaguen

 

Mi visita al Tivoli, parque de diversiones y de reposo,

 (ambas cosas se combinan armoniosamente)  fue extraordinaria. La disfruté completamente.

 

 

 

 

 

 

 

Las flores son un detalle constante en Europa.

 Está presentes donde quiera, adicionando un toque de belleza

 y sensibilidad a cada lugar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y no podía faltar un pavo real...

 

 

Ni yo intentando saludarlo...

 

Definitivamente, el Tivoli de Copenhaguen es un parque hermoso ...

 

 

 

 

 

 

 

Oslo, Noruega

 

 

 

 

Al igual que todos los países de Europa,

Noruega se distingue por una arquitectura

 impresionante y majestuosa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En Berlín, Alemania

 

Nunca pensé que caminaría por las calles de Alemania,

país que considero el símbolo de la superación

 y la reconstrucción del pensamiento humano, así como de sus estructuras.

 

 

 

Fueron sus estructuras las que me impresionaron

 profundamente,

si considero la destrucción en que quedó Alemania

 después de la Segunda Guerra Mundial:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Muro de Berlín

 

 

 

 

Para llegar a donde estoy parada,

pasé libremente por lo que es hoy el Muro de Berlín.

 La muralla que dividía a Alemania

en dos, fue derribada por los berlineses.

Ahora es solo un lugar donde los artistas

expresan su arte mediante el graffity.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Monumento al Holocausto

 

 

 

Entre las impresiones más profundas

que tuve en Alemania, fue la de la visita al

Monumento del Holocausto.

Dicho monumento está situado en el centro de Berlín,

y es un tributo a los 6 millones de judíos

que asesinó el régimen de Adolfo Hitler.

 

 

 

 

 

 

 

 

Al preguntarle al Guía que dirigió la visita Berlín

el por qué se construyó ese tipo de momumento

en el centro de la ciudad,

éste indicó que era para recordarle al pueblo

que nunca jamás volviera a elegir para gobernante a un tirano.

Bien por el pueblo alemán!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ah, y me pareció interesante

que en Alemania, los Mercedes

Benz se utilizan como taxis.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De verdad, que caminar por las calles

 de Alemania fue una experiencia nunca imaginada

e inolvidable. Como diría Violeta Parra, Gracias a la vida

que me ha dado tanto.

 

 

 

 

En Tallinn, Estonia

 

 

 

 

Definitivamente, la arquitectura europea me encantó.

Hay belleza por doquier. Es como si el buen gusto

se hubiera mudado

 para Europa y hubiera decidido quedarse ahí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Me llamó la atención la cantidad de parques que tienen  los países europeos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En San Petersburgo, Rusia

 

 

 

 

Si Santa Claus me hubiese prometido

cuando era niña,

que si me portaba bien me iba a llevar a Rusia

cuando fuera grande, lo hubiese puesto en duda.

No por no creer en Santa Claus, claro,

sino porque me parecía increíble tal viaje.

Y lo hice. (Supuse que Santa Claus estaría por allí,

aunque no lo vi.)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Rusia me pareció maravillosa.

No sé qué esperaba encontrar,

aunque había visto fotografías en Internet,

 pero, verdaderamnte, ejerció sobre mi espíritu

 una fascinación extraordinaria.

 

 

 

 

 

 

 

                                         

 

 

 

                                                                  

 

                                      

 

 

 

 

 

Entre los aspectos que más me llamaron la atención

en los países europeos sobresalen los siguientes:

disciplina, elegancia y cultura. En Rusia, las academias

 navales preparan a sus estudiantes para ejercitarse

tanto en la disciplina como en la elegancia.

 

 

 

 

Tuve la oportunidad de presenciar  un ballet folklórico ruso extraordinario:

 

 

 

 

 

 

En Helsinki, Finlandia

 

 

Finlandia tiene cosas extraordinarias: parques pasivos,

estructuras impresionantes y una iglesia de piedra maravillosa:

 

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

La iglesia en la piedra es una de las atracciones

más visitadas en Helsinki, Finlandia.

 

 

 

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al igual que en resto de las capitales bálticas,

 en Helsinki la vida fluye a través del agua.

 

 

 

 

 

 

 

 

Definitivamente, Helsinki es una capital preciosa.

 

 

 

En Estocolmo, Suecia

 

 

 

 

En Estocolmo la belleza corre por doquier.

Desde el balcón de la cabina del barco Princess, Regal,

 inicie el día, que prometía ser extraordinario,

contemplando, absorta, la maravilla de esta capital.

 

 

 

 

                          

 

 

                                    

 

 

 

 

El Museo del Vasa

 

Una de las atracciones más llamativas que tiene Estocolmo es la del Museo del Vasa.

 

 

 

                                

 

 

El Vasa fue un buque que se hizo a la vela

 en su primera travesía y se hundió en el puerto de

Estocolmo el 1 de agosto de 1628.

 

 

 

 

 

 

 

 

Tras 333 años en el fondo del mar,

se consiguió rescatar en 1961.

Fue reconstruido y consta de un 98% de piezas originales.

Actualmente se encuentra

en el Museo del Vasa y constituye una de las principales

atracciones turísticas del mundo.

 

 

 

 

 

A bordo del Crucero Regal Princess

 

 

La estadía en el Princess fue verdaderamente espectacular.

El barco ofrece tanta comodidad y lujo que uno quisiera quedarse

 y no descender nunca.

 

 

 

 

 

 

 

 

Impresionante la vista

desde el primer piso  del barco

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cada rincón con un detalle de elegancia

y en cada lugar, orquideas blancas naturales ...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Me pareció tan interesante y tan de buen gusto, encontrar

 orquídeas blancas en los baños

 que decidí fotografiarlas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lista para la primera cena en el barco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Noche del Capitán.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un detalle hermoso del barco:

el comienzo de una bella escalera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una fuente de agua adiciona esplendor

y serenidad al viajero.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                  

 

 

El último día en el barco.

 Lista para terminar un viaje inolvidable.

 

 

 

 

 

 

El adiós a Europa