Daisy López Nunci

 

 

Poemas

 

infantiles

 

 

 

 

 

 

 

 

Mi sonrisa

 

Para formar mi sonrisa

se juntaron muchas cosas;

un grillo que iba pasando

y una inquieta mariposa.

 

Para formar mi sonrisa,

la tarde, que se alejaba,

me regaló un arco iris

para que me iluminara.

 

Para formar mi sonrisa

y en un rayito de sol,

Dios me envió, desde el cielo,

una gotita de amor.

                              Daisy López Nunci

 

 

 

El poema

 

El niño busca un poema

en el árbol y en la flor,

en la estrella y en la nube

y en la sonrisa de Dios.

 

 

 

 

El niño busca un poema

en el ave y en el sol,

en los ojos de una madre

cuando canta una canción.

 

El niño busca un poema.

Busca, niño en el amor,

que el poema está dormido

dentro de tu corazón.

                                              Daisy López Nunci

 

         

 

         

 

Mis manos

Mis manos son suaves

como dos palomas

que en el aire juegan

y todo lo tocan.

 

Mis manos conocen

toditas las formas

y saben la magia

que tienen las cosas.

 

Mis manos permiten

que todo lo aprenda;

juegan por el día

y de noche rezan.

               Daisy López Nunci

 

 

El caballo de madera

 

Por el camino va el niño

con su caballo a jugar;

un caballo de madera

con ojitos de cristal.

 

¡Arre, arre! _dice el niño

y el caballo _¡Pacatás!

Allá en el cielo una nube

montada en el viento va.

                                                                                                            Daisy López Nunci

 

A la feria

 

A la feria va mi perro.

A la feria va mi gata.

Ella lleva un lazo nuevo;

él va con una corbata.

 

Dice la gente que mira

cuando vamos por su casa:

_¡Pero qué perro tan guapo!

¡Y qué bonita esa gata!

 

 

En los ojos de mi perro

y en los ojos de mi gata,

las estrellitas son luces

que se ríen en la mañana.

                  Daisy López Nunci

 

 

 

El barco

 

Esta mañana hice un barco

para salir a pasear.

_¡Adiós!,_dije a Puerto Rico

desde el puerto de San Juan.

 

Por el mar azul, mi barco,

se divierte bajo el sol.

_¡Qué buen marinero, niño,

que te vas a Nueva York!

 

Esta mañana hice un barco.

No se lo dije a Mamá.

Para no causarle penas

me volví para San Juan.

                      Daisy López Nunci

 

 

 

 

Mi conejo

 

Blanco como la espuma

tengo un conejo,

con los ojitos claros

como un lucero.

 

 

 

A veces me parece,

como es tan blanco,

que voy con una nube

entre mis manos.

               Daisy López Nunci

 

 

Mi chiringa

 

¡Qué bonita mi chiringa!

¡Qué bonita cuando sube!

Se eleva alto, tan alto,

que se me pierde en las nubes.

 

¡Qué alegre se ve alla arriba!

Zumba igual que un zumbador,

y va cantando en el aire

en las mañanas de sol.

                Daisy López Nunci

 

 

 

 

 

La sorpresa

 

Un árbol y un nido

donde dos reinitas

tienen un tesoro

envuelto en pajitas.

 

 

 

Dos huevos pequeños,

dos sueños de amor;

y dentro de ellos

dos rayos de sol.

 

 

 

Mañana .. ¡Oh, sorpresa!

vendrán con el sol,

dos lindas reinitas

regalo de Dios.

                    Daisy López Nunci

 

 

 

 

El niño y el conejo

 

Una vez un niño

le dijo a un conejo:

_Vamos, conejito,

a jugar un juego.

 

Dame tus orejas

dame tu rabito,

préstame tus ojos

y tus bigotitos.

 

Tú serás un niño.

Yo seré un conejo.

¿Qué dices, amigo?

Niño, yo no juego.

          Daisy López Nunci

 

El columpio

 

El el columpio, los niños,

parece que al cielo suben.

Rosa busca un arco iris,

Tito juega con las nubes

y Pepín está cantando:

_"Sube y baja, baja y sube".

En el columpio del sol

se están meciendo las nubes.

                             Daisy López Nunci

 

 

 

La ranita

 

Era una ranita

alegre y muy buena;

la rana más linda

de la primavera.

 

Vestida de verde

igual que una hoja,

 

cantando en el río

pasaba las horas.

 

Un día llegó un buey,

lo vieron las ranas;

_¡Qué grande y qué lindo!_,

en un coro exclaman.

 

_¡No!  Yo soy más  linda._

decía la ranita.

Y soy la más grande

y la más bonita.

 

Se fue para el río,

mucha agua tomaba,

quería ser más grande

que el buey y las ranas.

 

_¡No tomes más agua!_

las otras exclaman;

¡Tris-tras! en el río

reventó la rana.

                Daisy López Nunci