Daisy López Nunci

 

Poemas dEL tiempo actuaL

 

 

 

 

La vida y yo somos un tiempo

que empezó en el ayer,

vive en el presente,

y camina en la luz hasta mañana.

 

 

 

 

1. Motivo de reflexión

 

 

 

Nunca pensé que llegaría el momento

de asomarme a la vida igual que en el espejo;

 de ver pasar mis horas ausentes de relojes 

 y sentarme en la línea irreal de un reflejo.

 

 

Nunca pensé que miraría la vida

como un camino quieto desde lejos,

donde el impulso breve de la idea

sería luz imprecisa desde el tiempo.

 

Nunca pensé que callaría las voces

que hilvanaron de blanco mis silencios;

   que el eco sería un soplo  por los montes

ascendiendo sin voz al universo.

 

 

 

Nunca pensé que detendría mi paso

en la huella imprecisa de un recuerdo,

donde el polvo sin fin de las veredas

 deshiciera horizontes en el viento.

 

Nunca pensé que miraría la vida

como canción reseca en el invierno;

que sería mi existencia detenida

tan solo el hilo frágil de un ensueño.

 

 

 

2. Motivo del consuelo azul

 

 

Si el consuelo fuera azul

se llamaría Dios.

 Y  moraría en la distancia del lucero

que tiembla luminoso en las alturas.

 

Si el consuelo fuera azul

se llamaría Madre.

Y acunaría la esencia de granada

que germina en el vientre de la vida.

 

Si el consuelo fuera azul

se llamaría Amor.

Y dormiría en la emoción de cada noche

que despierta en la luz de un nuevo día.

 

Si el consuelo fuera azul

se llamaría Tiempo,

y sería eternidad para las horas

que vibran en el cuerpo de la espiga.

 

Si el desconsuelo fuera azul

se llamaría Muerte.

Y viajaría en la espada del jinete

que detiene el columpio de la vida.

 

 

3. La razón del espejo

 

 

 

Hoy salí del espejo

para mirar la vida

que se aquieta en mi cuerpo.

 

Ya mis horas desnudas

son espacios vacíos

cubiertos de silencio.

 

Mi reloj se de detuvo

en la aguja inconclusa

que se asoma a lo eterno.

 

_Mi cuerpo es mansedumbre

que diluye sus aguas

en el río de los sueños.

 

La luz se hizo puntada

en el cristal del viento

y desangró sus ojos absortos de universo.

 

Me vestí de tristezas

y cubrí las lloviznas

que arropaban mi tiempo.

 

(Se sacudió la vida

arrojando cristales

para solear mi cuerpo.

 

Rota y transfigurada

-arista estremecida-

me regresé al espejo.

 

 

 

4. La puerta del ayer

 

 

He cerrado la puerta del ayer,

porque en la vida,

las puertas que se cierran

son heridas,

que no deben abrirse.

 

Hoy dejé mis palomas

que volaran

en un vuelo de rutas presentidas

para alargar la tarde

hasta los cielos.

 

 

 

Hoy apreté mis dedos como auroras

y entrelacé  la luz

de la mañana,

para darle el espacio

a las espigas.

 

 

 

Hoy dejé mis ensueños que volaran

desde mi corazón

al universo,

para llenar de voces los caminos

que duermen en silencio.

 

Hoy la puerta de luz

de mi presente,

(que cerró la distancia del pasado)

es solo un arcoiris que dibuja

la línea del camino comenzado.

 

 

5. Recuento

 

 

Deshojé el calendario de mi vida

para hacer el recuento de mis tiempos,

y mi historia de soles y de lunas

fue solo un arco iris de recuerdos.

 

Cuántas horas vividas con sonrisas!

Qué de llantos nublando mis  senderos!

Pero el balance exacto de mis años

dejó más luz que sombras, por mis dedos .

 

 

El amor que llegó en la primavera,

fue solo  flor, que marchitó el invierno,

pero el sueño de amor de otro verano

llenó de uvas maduras mis viñedos.

 

 

 

Las albas que trajeron las mañanas

fueron ansias corriendo por mi cuerpo

y la dulzura triste del ocaso

fue cántaro de paz para mi sueño. 

 

Mi vida fue equilibrio en el espacio,

todo tuvo su hora y su momento,

y la escala de luces de mi senda

cumplió con la tarea del universo.

 

 

 

6. Cuando sobran las horas

 

 

 

No tengo tiempo ni espacio.

Son iguales las distancias

donde viven las estrellas

y donde queda mi casa.

 

A veces me sobran horas

que desparramo en la tarde

y las hilvano en la luz

 donde en el ocaso arden.

 

 

Miro que pasan los días

por detrás del horizonte,

y se convierten en sombras

que se pierden en la noche.

 

 

 

 

 

 

 

Las semanas y los meses

donde a veces me detengo

son reflejo de los años

que amontonan mis recuerdos.

 

Y es que al paso de la vida

se hacen lentos los senderos.

y la existencia camina

desde el fondo del espejo.

 

 

 

7. Lo que amo

 

Amo el moriviví que en los caminos

se duerme al toque de la mano blanda,

y luego se sacude desde el sueño

y regresa a la vida que se alarga.

 

Amo el ave que cruza las distancias

sin que importen las horas de su vuelo,

y que regresa al nido una mañana

para elevarse erguida desde el suelo.

 

 

Amo al árbol que crece en el camino

y sube a las alturas sin desvelos

y amasa el fruto de su linfa clara

en el horario libre de lo eterno.

 

 

 

 

Amo el río que corre las distancias

por cauces libres donde muere el tiempo

y ofrece el agua cristalina y pura

a la sed del eterno pasajero.

 

Amo los años que dejé en la vida

viviendo los horarios de mis soles,

porque son la razón de las memorias

que encuentro cada día por los rincones.

 

 

8. Quietud

 

 

 

Tiene mi cuerpo la quietud del árbol

que en silencio se eleva a las alturas,

y son mis dedos las raíces blandas

donde la tierra enlaza su ternura.

 

Tienen mis manos la quietud del ave

que en el ocaso tiende sus dos alas,

y se ahueca en el filo de la noche

para encontrar su ruta en la mañana.

 

 

 

Tienen mis pies la paz de los senderos,

de lento caminar y horas descalzas;

y las huellas que quedan, tras mi paso,

son  destellos de luz  que deja el alma.

 

 Mis ojos son dos lámparas tranquilas

que recogen el fuego de la llama,

y adormecen la luz donde la vida

se recuesta a sentir que el tiempo pasa.

 

 

9. La hora del mar

 

 

Es tan profundo el mar

como la calma

que cobija la esencia

de mis horas.

Y en el espejo azul

de sus oleajes

hay  promesas de luz

y caracolas.

 

 

Yo espero junto al mar,

de aguas tranquilas,

el paso de mis años

como auroras,

y serán mis instantes

por la playa

un sueño de arreboles

y de olas.

 

El tiempo detenido

con la tarde,

unta con luz la esencia

de mi cuerpo,

y hay soles correteando

por mis venas

y hay un fuego de luces

por mi pecho.

 

 

 

Este mar que me canta

sus amores,

y espera junto a mí

por otro tiempo;

es la canción de sal

para mi vida,

y es la flauta de Dios

para mis  versos.

 

 

 

 

10. Dejo pasar

 

 

 

Dejo que el tiempo pase por mi vida

como reloj sin horas, descompuesto,

y no  escucho el tic- tac con que se mueven

las agujas que  apuran los momentos.

 

Hoy sobran los instantes y los días,

no hay nada que apresure mis hazañas,

es sonata la lluvia que retorna,

tiene el mismo horizonte la montaña.

 

Todo es igual por mis horarios viejos,

la tarde se ha tornado repetida,

y mi rostro se afila en la distancia

donde la muerte choca con la vida.

 

 

Y me siento a esperar en el camino

el momento de andar por el espacio,

cuando solo sea idea que se perfile

en un hilo de luz desde lo alto.