Daisy López Nunci

 

               Poemas del     

              primer tiempo

 

Libro: La intención del crucigrama

 periodo de 1957-1962

 

 

 

 

 

Razón de ser

 

Vengo verde de yerbas,

blanca de ríos,

colorada de fresas;

parda de nidos.

Esencia de cafetos

traigo en las manos

y mi cuerpo es cohítre

recién cortado.

 

 

Hebras de tamarindo

traigo en pelo;

dulzura de naranjas

tienen mis dedos.

Mírame como vengo

parda y agreste,

 

hilando entre las manos

fatigas verdes.

Dentro del pecho guardo

en una maraca

un coquí que me traje

de la montaña.

                        Daisy López Nunci

 

 

Motivo de la mujer nueva

 

Mirame, ¡soy Isla!

De tierra voy parda.

¿No me oyes riachuelo?

¿No me ves montaña?

Agitando soles,

¿No me ves guajana?

¿No sientes mis dedos

cual flautas de caña?

 

¿Es que no me has visto

musical y parda,

alargarme en güiro,

ceñirme en maraca?

 

 

En mi taconeo

 de mujer que pasa

¿No me ves criolla?

¿No me ves mundana?

 

Soy la mujer nueva

que gestó la raza;

la alegre, elegante,

mujer de las salas,

la triste, sencilla,

campesina parda.

 

Si salvando formas en mí te asomaras,

hombre de mi tiempo, ¡cuánto te asombraras!

 

Estuve mirando dentro de mí misma

e hilvanando esencias, me he sentido Isla.

                              

Daisy López Nunci

 

 

 

Redimida

 

Sentada dentro de mí

una niña está llorando.

Por la pared de mi angustia

baja el hilo de su llanto

que se pierde en el abismo

de mi yo desconcertado,

poniendo en el fondo oscuro

pequeños destellos blancos

que dan notas cristalinas

a las aguas del pantano

donde sumerge la niña

los pensamientos insanos

 

que en largas horas de hastío

va la mujer hilvanando.

             Daisy López Nunci

 

 

La espera

 

La mujer llegó sola ...

     con las manos vacías ...

(El vaivén de una caña desenredaba el día.)

 

La mujer llegó sola ...

_paréntesis del tiempo-

(Un saltamontes triste daba coces al viento.)

 

La mujer llegó sola ...

-inquietud del momento-

(Un coquí pensativo se miraba por dentro.)

 

 

La mujer llegó sola ...

-desnudez asombrada-

(El pecho de una Isla en el día se ahuecaba.)

               Daisy López Nunci

 

 

 

Ropaje

 

Mi amargura se ha vestido

color de maraca vieja,

y se retuerce en el aire

en un contoneo de penas.

(Las agujas del silencio

las soledades le enhebran.)

 

Mi amargura se ha vestido

con el color de hoja seca

 

 

que se bambolea en el viento

como una esperanza ebria.

 

(Hilos de sol en el aire

con la distracción se peinan.)

 

Hoy mi amargura se viste

como la playa desierta

y se acurruca en el fondo

blando y triste de una almeja.

(Tedio y salitre es el mar;

el horizonte bosteza.)

               Daisy López Nunci

 

 

 

 

Mi amor

 

Mi amor es como el río que nace en la montaña,

cristalino e inquieto,

de temblorosas aguas

 que se da plenamente al valle que le aguarda

fecundando sus tierras

espigando sus ansias

poniendo en las cosechas una verde esperanza.

 

 

 

(Mi amor tiene la forma

del lejano bohío

que en las noches de luna

se asoma al caserío.)

 

Mi amor es como el árbol que crece en la montaña

fortaleza de roble,

dulzura de naranja,

pureza de rocío que se entrega en el alba,

verdinegra ternura

enraizada a la patria

que promete sus frutos en la flor de sus ramas.

 

(Y tú que no has amado

la montaña ni el río,

no podrás comprender

un amor que es tan mío.)

           Daisy López Nunci

 

 

 

Breve

 

La tarde

mojada

huele a cundiamores.

 

El camino

teje

guirnalda de flores.

 

 

 

¡Qué alegre

la tierra

de surcos abiertos!

 

¡Bajad,

campesinos!

¡Cultivad los huertos!

Ya sonó la hora.

                                Daisy López Nunci