Daisy López Nunci

 

 

Editoriales

para el Boletín SUR

del Ateneo de Ponce

 

 

 

 

 

 

SUR, VOL: 1-NUM. 2, Enero-Marzo de 1973

 

Sobre la Abolición de la Esclavitud

 

"... haced del siglo XIX, vosotros

que podeis poner cúspide,

el siglo de la redención definitiva

y total de todos los esclavos."

Emilio Castelar

 

    

Cien años. Y la redención del hombre por el hombre cobró nueva forma. El 22 de marzo de 1873, una raza -calabó y bambú, bambú y calabó- lanzó a la altura su sueño horizontal vistiéndolo con dimensiones verticales.

     Unos hombres, asomados al siglo grande desde la Antilla, temblaron ante la injusticia, y la palabra-hecho se hizo a la mar en pos de tierras donde restallar su grito.

     Cien años. Eco que aún resuena en 1973. Dignidad y honra que la tierra puertorriqueña ocultó en su pecho para que los ojos piadosos no parpadearan de asombro.

   Betances. Ruiz Belvis. Acosta. Vizcarrondo. Justicia. Teson. Libertad. Ideal. ¿Quién los separa? ¿Quién puede quitarle a los hombres la luminosidad y la gloria con que los coronara un siglo?

     Cien años. Y los hombres, todos uno, hijos de aquél o de este tiempo, palpitan unidos por el mismo sueño. Y trabajan, y esperan, y bosquejan en sus corazones la redencion del hombre, porque ésta, solo puede lograrla el hombre.

 

 

 

 

SUR, VOL: 1-NUM. 3, Abril-Septiembre de 1973

 

Sobre la Presencia de un Poeta

en la Naturaleza

 

"¡Quién mirando una estrella la noche de mi muerte

pensará qué se ha hecho, dónde está ..."

Clara Lair

 

    

Una de las figuras líricas que más plenamente ha identificado se ser con la naturaleza es Clara Lair. Entre su soledad y el mundo se tienden -a modo de travesaño- los elementos característicos de nuestra naturaleza que, si bien pudieron acercar su yo angustiado al mundo, librándolo de su rigurosa soledad, la detienen en medio de ambos:

"y el alma siempre llena de ansiedad de crisálida,

 aleteando inconforme con el vivir claustrado!"

          Nocturnos del amor y de la muerte

     Su soledad, simbolizada por la crisálida, no encuentra el modo de romper su clausura para tocar el mundo. De ahí que llene su existencia con los elementos de la naturaleza a los cuales confiere su tristeza, internalizándolos, y ya, en íntima comunión con ellos, los haga partícipes de su soledad.

¡Qué mis brazos vacíos sean como el desvelo

de una palma de mar que se rasga hacia el cielo...!

                   Nocturno

        El vivir del coquí es semejante a su concepción amorosa:

Y mi amor en tinieblas, sollozando escondido,

como un triste y oculto coquí despavorido!

                Angustia

     El río, que aún apresado en su cauce deja una sensacion de libertad por el constante fluir de sus agua, participa de su clausura:

¡El escuálido río, que es como mis hazanas,

cintajo de rumores encerrado en montanas!

             Angustia

     Esa íntima comunión de Clara Lair con la naturaleza es lo que la hace vivir en ella. Su presencia no-física puede percibirse en cada elemento que poetizara, permitiendo que alguna noche, al mirar una estrella, alguien piense qué se ha hecho, dónde está, ...

 

 

SUR, VOL: 2-NUM. 5, Noviembre-Diciembre de 1975

 

En los 20 Años del Ateneo de Ponce

 

"Se vive para algo que es superior

 a la vida misma; al quehacer cotidiano

 de nuestros trabajos y nuestro días."

                    María de Maeztu

 

 

     El Ateneo de Ponce, una de las instituciones culturales de más prestigio en nuestra ciudad, cumple, durante el año 1976, veinte años de intensa y fructífera labor intelecutal y artística. Los objetivos iniciales de la institución -el desarrollo y la promoción de la cultura puertorriqueña, la valoración y divulgación de las letras, las artes y las ciencias- han llevado a sus miembros a promover actos de extraordinario valor cultural.

     La idea de fundar en Ponce un ateneo surge en el año 1956 y se dan a la tarea de realizarla, con gran entusiasmo, el Dr. Ramón Zapata Acosta, el Sr. Joaquín Candal, el Lcdo. Ramón A. Gadea Picó, el Dr. Bernard Blau y las profesoras Carmen Hernández Borch y Socorro Girón. Se unen a este grupo de intelectuales varias personalidads de la comunidad ponceña y en el año 1957 comienza la institución el quehacer cultural que la ha caracterizado hasta el presente momento.

     Al dedicar este numero especial de SUR al Ateneo de Ponce, hacemos reconocimiento a uno de los intelectuales del país, sin el cual la institución no hubiera alcanzado su máximo desarrollo: el Dr. Ramón Zapata Acosta, su actual presidente.

     Dedicamos este número tambien, como homenaje póstumo, al Lcdo. Ramón Gadea Picó, poeta y traductor, quien dedicó una gran parte de su vida a laborar por el engrandecimiento de la Institución.

     Agradecemos y valoramos en su totalidad el respaldo que nos han brindado diversas instituciones y en especial la comunidad ponceña, cuna y sede de grandes artistas e intelectuales.

     (La foto anterior -integrada por la Junta de Gobierno del Ateneo de Ponce- fue tomada el 27 de octubre de 1975 en el Centro Español. Al frente, de izquierda a derecha: Dr. Ramón Zapata Acosta (Presidente) Prof. Daisy López Nunci, Prof. Juanita Vecchini, Lcda. Hilda Chavier, Prof. Margarita Sastre de Balmaceda, Dr. Luis Martinez, Sr. Vicente Ruiz Colón (Scretario). Detrás, de izq. a derecha: Prof. Pedro Juan Arroyo (Tesorero), Prof. Jorge Chamorro Quiñones, Dr. Rigoberto Pérez, Lcdo. Enio Gaud, Dr. Aurelio Cuenca, Prof. Miguel A. Echevarría.)

 

 

SUR, VOL: 2-NUM. 6, Noviembre-Diciembre de 1976

 

Unas amapolas ...

"Amapolas de luz, mis manos fueron ..."

Julia de Burgos

 

    

     Febrero 17. Unas amapolas rojas sobre una tumba blanca. Había mas flores. Artísticamente arregladas. Y sobre un papel; unas amapolas. Recién cortadas, sin arreglar. A sol y viento. Unas amapolas ...

     Hemos hecho el hábito de visitar la tumba de Julia de Burgos ocasionalmente. Hoy no podíamos faltar. Se conmemora su natalicio.

     Hacemos siempre el mismo recorrido: Carolina, la entrada al cementerio, un camino estrecho y una tumba sencilla, sencillísima ... Demasiado sencilla para la Cantora del Río Grande de Loíza. Y sobre la tumba sencilla unas amapolas y un breve mensaje escrito a maquinilla: "A Julia de Burgos, quien será la inspiración de los integrantes del Taller Amapola". Es la esencia del mensaje. No recordamos las palabras exactas. Ni quiénes lo firmaron. Como poetas, nos atrajeron, más que el mensaje, las amapolas ...

     Y reflexionamos. En la magnitud de la sencillez de algunas cosas. Y se nos olvidó la molestia por no haber encontrado las flores que queríamos. ¡Tan a la mano, tan accesibles que estaban las amapolas! No se nos hubiera ocurrido. Demasiado sencillas... y sin embargo, ¡Qué luminosas! ¡Qué radiantes bajo

el fuerte sol sobre la tumba blanca! Ah, las amapolas.

     Y regresamos. Atrás quedó la tumba sencilla donde un grupo de jóvenes le dejó a Julia la magia de un ocaso isleño desangrado en la luz de unas amapolas.

     Y un verso, escrito por Julia de Burgos hace mucho, nos trajo el regocijo espiritual que nos dejan las verdades esenciales:

"Estoy sencilla como la claridad ..."